Las agendas electrónicas, en concreto, las de Casio, gozaron de una gran popularidad en los años 90. Sus funciones básicas eran la de agenda, guía telefónica, reloj mundial y calculadora. Dependiendo del modelo existían funciones alternativas tales como juegos, traductores, horóscopo…También hubo otros fabricantes, como Texas Instrument, que crearon agendas electrónicas similares. Una alternativa, aunque algo cara, antes de tener los móviles, para dejar a un lado la libreta de teléfonos de toda la vida.
Al principio estos dispositivos sólo eran utilizados por la gente de negocios hasta que una serie dedicada a los chavales popularizó su uso en los colegios e institutos. Las agendas Casio My Magic Diary permitían enviar y recibir mensajes mediante el puerto de infrarojos, crear avatares, jugar a un juego de lucha o de penaltis (para los niños) y la posibilidad de ver si dos contactos de la agenda eran compatibles en el amor (para las niñas, o no…). Sea como fuere, era un juguete caro al alcance de sólo unos pocos afortunados.
Además de las agendas electrónicas, se comercializaron, traductores, que con un funcionamiento similar, permitían llevar un traductor multilingüe en el bolsillo, evitando así, tener que llevar diccionarios, en nuestros viajes al extranjero.

